La administración local proyecta un cambio normativo que sufrague los gastos de agua de estas parcelas comunitarias.
La administración del Ayuntamiento de Madrid valora reformar el reglamento actual con el fin de que los huertos urbanos de Madrid queden exentos de pagar el suministro hídrico. Esta iniciativa, bajo el análisis del departamento de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, persigue que los colectivos de barrio no asuman un desembolso aproximado de 1.000 euros al año por cada parcela. Según ha ratificado el concejal delegado del ramo, Borja Carabante, se examinarán las opciones técnicas y legales para que el municipio continúe costeando estos recibos de agua.
El anuncio de esta posible modificación regulatoria se produce tras un encuentro de trabajo entre los cargos del consistorio y el portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, Jorge Nacarino. La meta de este acercamiento es diseñar una alternativa viable; se pretende asegurar la continuidad de estos terrenos de cultivo vecinales y evitar que clausuren por carecer de fondos suficientes.
Factores que amenazan la viabilidad de los huertos urbanos de Madrid
Las directrices vigentes determinan con precisión que las agrupaciones adjudicatarias de los terrenos deben asumir los costes de conservación y funcionamiento; no obstante, hasta este momento, el gasto del agua de riego no se había cobrado a los gestores de los cultivos. Esta situación excepcional se mantenía debido a que la empresa Canal de Isabel II carecía de dispositivos de medición individuales para cuantificar el gasto de cada parcela de manera aislada.
Tras solventarse esta carencia técnica con la colocación de los contadores, el consistorio se encuentra en la obligación jurídica de hacer cumplir las cláusulas de las concesiones iniciales. A pesar de este imperativo legal, el ejecutivo local sostiene que su prioridad es impedir que la factura hídrica comprometa el futuro de los huertos urbanos de Madrid. Con esta finalidad, el personal técnico del ayuntamiento trabaja en el diseño de un mecanismo jurídico que autorice la financiación pública del riego de manera extraordinaria.
Por parte de la oposición, la representante socialista Emilia Martínez ha alertado sobre las severas consecuencias financieras que este cobro acarrearía a las agrupaciones de los distritos. De acuerdo con las declaraciones de Martínez, la cuantía del agua es inasumible para colectivos gestionados únicamente por personal voluntario; por el contrario, para las arcas de la capital representa una partida presupuestaria mínima que aliviaría la carga económica de la ciudadanía.
Condiciones para la explotación sin coste de los huertos urbanos de Madrid
La adjudicación de estos suelos de titularidad pública dedicados al cultivo social, catalogados en el planeamiento como zonas verdes, mantiene su carácter de explotación privativa y sin coste. Sin embargo, el marco normativo prohíbe las solicitudes de personas físicas de forma individualizada: la gestión queda restringida exclusivamente a colectivos y asociaciones vecinales formalmente constituidas.
Los colectivos ciudadanos que deseen encargarse de los huertos urbanos de Madrid tienen que reunir las siguientes condiciones:
- Figurar obligatoriamente en el Registro de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento de Madrid bajo la modalidad de asociación sin fines lucrativos.
- Aportar una propuesta técnica detallada que especifique el mecanismo de riego proyectado y la previsión del volumen de agua necesario para el terreno.
- Contratar y conservar vigente una póliza de responsabilidad civil que responda ante cualquier siniestro o percance ocurrido en las instalaciones.
- Adquirir el compromiso explícito de emplear técnicas de riego localizado por goteo que aseguren un uso racional y eficiente del recurso hídrico.
Con el propósito de impulsar estas prácticas, la administración local proporciona sin cargo alguno programas formativos, asistencia técnica agrícola, plantones, abono orgánico y listones de madera recuperados del mobiliario urbano para la delimitación de los bancales de cultivo.
Evolución de una iniciativa social que agrupa centenares de parcelas
Esta estructura de agricultura urbana y colaborativa se estructuró de manera oficial en el año 2014. En el escenario actual, la iniciativa engloba aproximadamente 400 terrenos repartidos por la geografía madrileña; este cómputo global integra asimismo las instalaciones situadas en los centros educativos.
Las partidas de financiación destinadas a estos proyectos vecinales han experimentado un incremento constante durante los últimos ejercicios. Conforme a las estadísticas facilitadas por el departamento de Medio Ambiente, la asignación económica para estas iniciativas colectivas ha crecido un 150 % desde 2018; la resolución de este conflicto tarifario marcará el devenir de una red ecológica que ha redefinido las relaciones sociales en los barrios de la capital.








