La protección, vigente desde el 24 de octubre, abarca parte de la vertiente norte del puerto, una ermita del siglo XVII y un fortín construido por orden de Napoleón.
El puerto de Somosierra conserva parte del paisaje por el que avanzaron las tropas de Napoleón hacia Madrid el 30 de noviembre de 1808. Más de dos siglos después, el campo de batalla de este rincón de la Sierra Norte ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Sitio Histórico. La protección figura en el Decreto 88/2026, aprobado el 21 de octubre, publicado en el BOCM del viernes 23 y vigente desde el sábado 24 de octubre de 2026.
Qué lugares de Somosierra quedan protegidos como Bien de Interés Cultural
La declaración comprende los terrenos de la vertiente norte del puerto de Somosierra, en el límite de la Comunidad de Madrid con Segovia. El espacio principal protegido se extiende entre la autovía A-1 y el antiguo trazado de la carretera Madrid-Burgos. Forma una franja irregular de unos 2,8 kilómetros de longitud y hasta 260 metros de anchura, según la descripción publicada en el Decreto 88/2026 del BOCM.
El reconocimiento también incluye los restos del antiguo puente de piedra sobre el río Duratón, la ermita de Nuestra Señora de la Soledad y el fortín levantado por orden de Napoleón después del enfrentamiento. Este último constituye, según el expediente, el único ejemplo documentado de fortificación de su tipología en la región. La protección alcanza además los posibles restos arqueológicos conservados tanto en superficie como bajo tierra.
La batalla de 1808 en la que 9.000 españoles intentaron detener a Napoleón
El 30 de noviembre de 1808, el ejército español trató de impedir el avance francés por el puerto de Somosierra. El general Benito San Juan dirigía una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, muchos de ellos voluntarios con poca experiencia militar. Para defender este paso estratégico se desplegaron 16 cañones, distribuidos en cuatro baterías escalonadas a lo largo del camino que ascendía hacia el puerto.
La resistencia española dificultó inicialmente el avance de la infantería francesa. Napoleón ordenó entonces una carga de caballería ligera polaca, protagonizada por algo más de 150 jinetes. La maniobra consiguió superar las posiciones artilleras en pocos minutos, aunque provocó numerosas bajas entre los atacantes. La derrota permitió al ejército francés continuar su marcha hacia Madrid y convirtió Somosierra en un episodio especialmente recordado dentro de la historia militar polaca.
La ermita, el antiguo campo de batalla y otros lugares que pueden visitarse
Uno de los puntos más interesantes para comenzar la visita es la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, situada en la calle de la Fuente, número 10. El edificio aparece documentado en 1654 y fue utilizado por los defensores españoles durante la batalla. En sus fachadas se conservan placas que recuerdan a los soldados españoles y polacos fallecidos. Su exterior permite acercarse a aquella historia sin necesidad de realizar una ruta de montaña.
El paseo puede continuar hasta la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, situada en la plaza de la Iglesia, destruida por las tropas francesas en 1808 y reconstruida por última vez en 1943. Junto a ella se encuentra la Casa del Cura, cuyo museo dedicado a la batalla figura en el folleto turístico municipal con visitas previa cita. También merece atención la fuente de 1788, en la plaza de la Constitución. Quienes necesiten itinerarios adaptados pueden consultar otras rutas accesibles de la Sierra Norte.
Qué cambia con la protección y cómo organizar una escapada
La declaración como BIC obliga a preservar los valores históricos, arqueológicos y paisajísticos del campo de batalla. Las futuras intervenciones deberán respetar el carácter del lugar y las condiciones establecidas en la normativa patrimonial. Esto no significa que se haya abierto un nuevo museo al aire libre ni que todos los restos puedan recorrerse libremente. De hecho, el decreto señala que el antiguo fortín está cubierto de maleza y que sus límites apenas pueden distinguirse sobre el terreno.
Para completar la excursión, el Ayuntamiento propone una ruta desde la ermita hasta la Chorrera de los Litueros, con unos dos kilómetros de ida y vuelta y una duración aproximada de una hora. Los últimos 50 metros presentan mayor dificultad, especialmente para familias con niños pequeños. También existen otras cascadas de la Sierra Norte que pueden servir para organizar una jornada más amplia.

