Entre los árboles de este conocido parque madrileño sobreviven antiguas posiciones de ametralladoras que recuerdan los combates por el control de la capital.
Quienes pasean por el Parque del Oeste de Madrid pueden encontrarse con una parte de la historia de la Guerra Civil que todavía permanece en pie. En la zona norte del recinto se conservan tres búnkeres de hormigón construidos como posiciones defensivas durante la contienda. Las estructuras están situadas en el entorno de la avenida de Séneca, en un espacio que fue escenario de intensos combates entre 1936 y 1939.
Tres búnkeres de la Guerra Civil escondidos entre los árboles del Parque del Oeste
A simple vista pueden pasar desapercibidos. Se encuentran entre la vegetación y los caminos de una de las zonas más antiguas del parque. Son construcciones de hormigón, de aspecto cilíndrico y con pequeñas aberturas que permitían observar el terreno y utilizar armamento desde posiciones protegidas. Según la información turística municipal, se conservan tres de los veinte búnkeres para ametralladoras que llegaron a construirse en este sector durante la Guerra Civil.
El inventario municipal permite localizar las tres estructuras con mayor precisión. Dos aparecen identificadas frente a los números 10 y 12 de la avenida de Séneca, mientras que la tercera se encuentra en las inmediaciones de su encuentro con la travesía de Antonio de Nebrija. Estas referencias permiten organizar una visita por el exterior de los fortines. No se trata de un recorrido por galerías subterráneas abiertas al público, sino de un paseo para observar los restos militares que permanecen integrados en el paisaje.
El parque fue escenario de los combates por el control de Madrid
La historia de estas fortificaciones está relacionada con la batalla de la Ciudad Universitaria, uno de los episodios más importantes de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil. Desde noviembre de 1936, esta parte de la capital quedó vinculada a un frente de combate que transformó completamente el entorno. El Parque del Oeste perdió su función habitual como lugar de paseo y pasó a convertirse en un espacio ocupado por posiciones militares, trincheras y fortificaciones.
La documentación publicada por la Comunidad de Madrid en junio de 2026 precisa que las tres torretas conservadas fueron levantadas a principios de 1939. También describe la destrucción sufrida por el recinto, con monumentos dañados, vegetación arrasada y terrenos excavados por trincheras y cráteres. Después de la guerra, Cecilio Rodríguez dirigió su reconstrucción durante los años cuarenta. Los trabajos transformaron nuevamente el paisaje, por lo que no debe confundirse la existencia histórica de trincheras con la conservación íntegra de aquellos recorridos defensivos.
Cómo llegar a los búnkeres y recorrer esta parte del Parque del Oeste
Una de las formas más sencillas de comenzar la visita es llegar hasta el intercambiador de Moncloa, conectado con las líneas 3 y 6 de Metro. Desde allí se puede acceder a la zona norte del Parque del Oeste por el Paseo de Moret. El recorrido permite atravesar jardines, observar diferentes monumentos y acercarse a la ría artificial. Siguiendo los caminos interiores hacia el paseo de Ruperto Chapí se alcanza el sector donde se conservan las antiguas fortificaciones. El propio Ayuntamiento describe este itinerario en una de sus rutas ambientales por el parque.
Para encontrarlas, resulta especialmente útil tomar como referencia la avenida de Séneca y consultar el plano incluido en la ficha oficial del Parque del Oeste. El paseo por los jardines es gratuito, aunque conviene tener en cuenta los desniveles de esta zona. Los visitantes deben mantenerse en los caminos habilitados y evitar subirse a las estructuras o alterar el terreno. Quienes tengan interés por otras fortificaciones también pueden conocer el búnker de Colmenar de Arroyo, otro vestigio de la Guerra Civil conservado en la Comunidad de Madrid.
Un parque con más de un siglo de historia que aspira a ser Bien de Interés Cultural
El Parque del Oeste nació a finales del siglo XIX, cuando Madrid buscaba nuevos espacios verdes para sus habitantes. Su diseño fue encargado en 1893 al ingeniero agrónomo Celedonio Rodrigáñez, que proyectó un jardín inspirado en el paisajismo inglés. Después llegaron ampliaciones, monumentos y nuevos caminos. La Guerra Civil interrumpió esa evolución, pero las posteriores labores de reconstrucción permitieron recuperar buena parte del carácter naturalista del recinto.
Su valor histórico ha recibido una nueva atención institucional en 2026. La Comunidad de Madrid inició el 3 de junio el expediente para declarar el Parque del Oeste Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico, mediante una resolución publicada el 16 de junio. El procedimiento no equivale a una declaración definitiva. Entre los elementos históricos mencionados en su documentación aparecen expresamente las tres torretas de la Guerra Civil, testigos de una etapa que sigue presente entre los jardines de la capital.
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