Los azulejos del casco histórico no son un simple adorno. Sus ilustraciones representan personajes, oficios, formas, costumbres y leyendas vinculadas al nombre de cada vía.
Quien pasea por el centro de Madrid puede encontrarlos en una esquina sin prestarles demasiada atención. Son paneles de azulejos con el nombre de la calle acompañado por una ilustración. Esos dibujos no están elegidos al azar. Sirven para representar de forma visual el origen o significado de la vía, desde un antiguo oficio hasta una leyenda madrileña. Turismo de Madrid documenta ejemplos especialmente gráficos como Cabeza, Codo o Panecillo.
Los dibujos de las placas de Madrid funcionan como un pequeño mapa de su historia
La señalización cerámica actual tiene varias etapas. En 1992, el Ayuntamiento encargó mediante concurso a Alfredo Ruiz de Luna la rotulación del casco histórico. Un acta municipal atribuye al ceramista cerca de 1.500 placas para unas 400 calles. El documento cita 315 creaciones originales y otras 70 adaptaciones. Cada placa de esta serie estaba formada por nueve azulejos.
Ruiz de Luna convirtió cada rótulo en una escena que ayudaba a identificar visualmente el nombre. Revive Madrid relaciona esa fórmula con la tradición cerámica talaverana de acompañar las palabras con imágenes. El resultado es especialmente visible en el Madrid de los Austrias, aunque también aparece en Sol, Lavapiés o el Barrio de las Letras.
Siete placas del centro de Madrid y la historia que representan
Algunas ilustraciones resultan evidentes al primer vistazo. Otras necesitan conocer la historia que hay detrás del nombre. Estas siete permiten entender cómo funciona ese peculiar código visual del callejero madrileño.
- Calle de la Cabeza. La escena es una de las más inquietantes. La placa representa una cabeza y alude a una leyenda sobre un asesinato. Según Turismo de Madrid, la historia cuenta que la cabeza de la víctima apareció años después bajo la capa de su asesino.
- Calle del Codo. El dibujo muestra el codal de una armadura, la pieza que protegía el codo. El nombre también encaja con el trazado de esta estrecha vía, que forma un brusco quiebro antes de llegar a la plaza del Conde de Miranda.
- Pasadizo del Panecillo. La imagen representa el reparto de comida. El nombre recuerda la costumbre de entregar pan a personas necesitadas desde el Palacio Arzobispal, situado junto a la Basílica de San Miguel.
- Calle de Bordadores. Aquí no hay una leyenda que descifrar. El panel muestra a bordadores trabajando y recuerda uno de los oficios que dejaron su huella en el callejero del centro. Turismo de Madrid también vincula el nombre a la actividad que se desarrollaba allí.
- Calle de Latoneros. Es otro ejemplo de calle vinculada a un oficio. Su representación remite a quienes trabajaban el latón y forma parte de ese grupo de vías cuyos nombres conservan la memoria de los antiguos gremios.
- Calle de Cuchilleros. El nombre está asociado al gremio de cuchilleros y espaderos establecido junto a la Plaza Mayor. Su proximidad a la Casa de la Carnicería generaba demanda de herramientas de corte.
- Calle de Cervantes. Aquí la lectura es directa. El retrato de Miguel de Cervantes domina la placa, acompañado por las fechas 1547 y 1616. La vía había tenido anteriormente otros nombres y terminó dedicada al autor de El Quijote.
El sistema explica por qué una misma ruta puede mezclar escenas religiosas, herramientas, personajes y elementos aparentemente extraños. El callejero conserva capas muy diferentes de la ciudad. También ocurre con la calle más antigua de Madrid, donde el propio trazado permite seguir parte de esa evolución histórica.
No todas las placas cerámicas del centro pertenecen a Alfredo Ruiz de Luna
Madrid ya utilizaba este tipo de señalización antes del encargo de 1992. Turismo de Madrid conserva referencias a paneles de los años treinta realizados por la Escuela de Cerámica de la Moncloa. En las décadas de 1960 y 1980 se retomó el modelo, esta vez con diseños cuadrados e imágenes más metafóricas.
Por eso pueden coexistir placas de distintas épocas en una misma zona. El Ayuntamiento mantiene además el modelo metálico azul, habitual fuera del casco histórico. En 2013 quedó fijado el diseño municipal vigente para esas placas. Incluso el paisaje cerámico ha tenido reinterpretaciones posteriores, como las intervenciones realizadas en 2010 en varias calles vinculadas a la historia de Lavapiés.
Puedes consultar más información sobre las placas de las calles en el Diario del Ayuntamiento de Madrid.